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Actualizado: 12/17/2012 2:48 AM | BBC Mundo, BBC Mundo

Japon: victoria electoral en un país con una maldición económica

El Partido Liberal, que acaba de ganar las elecciones parlamentarias, debe rescatar a la tercera economía mundial, que está en su quinta recesión y se ha convertido en un fantasma para China y los países desarrollados.


Japon: victoria electoral en un país con una maldición económica

"Elecciones en Japón"

El primer ministro electo japonés, Shinzo Abe, cuyo Partido Liberal salió victorioso en las elecciones parlamentarias del domingo, asume el gobierno en un país que parece haber caído víctima de una maldición económica.

El milagro nipón de la posguerra convirtió a una nación arrasada por la contienda en rival de la máxima potencia planetaria, Estados Unidos, envidiada por su espectacular renacimiento y su modelo laboral-empresarial.

La maldición económica llegó de la mano de una burbuja inmobiliaria-financiera en 1990. Desde entonces, el país ha vivido un largo estancamiento con un espiral deflacionario (caída de precios que termina en bancarrotas o 'economías zombis') y seis recesiones, la última declarada poco antes de las elecciones de este domingo, tema dominante de la campaña electoral.

La maldición se extiende a los remedios que intentaron sucesivos gobiernos. Desde inversión en infraestructura a reformas estructurales, desde el rescate masivo de los bancos hasta la baja de las tasas de interés para estimular al consumo no ha habido receta que logre quebrar con el estancamiento.

'En un contexto mundial complicado y con 20 años en las espaldas, el gobierno va a necesitar una política monetaria relajada, con baja tasas de interés y un política fiscal más activa', le comentó a BBC Mundo David Rea, especialista en economía japonesa de la consultora británica Capital Economics.

Va a tener además que cruzar los dedos para que la suerte los acompañe y puedan romper con el encantamiento.

El azote global

Japón es la tercera economía mundial, líder global en productos electrónicos, tercera a nivel de la industria automotriz, número 12 en términos de desarrollo humano y, a pesar de la crisis de 1990, sus exportaciones se triplicaron desde ese año hasta 2006.

En otras palabras, conviene poner la maldición nipona en perspectiva: muchas naciones anhelarían caer bajo un encantamiento tan benigno.

Pero no cabe duda de que el estallido financiero de 2007-2008 y la consiguiente recesión global -prolongada hoy con la crisis de la deuda soberana- han complicado la salida del laberinto que creó la burbuja inmobiliaria-financiera de 1990.

El sector exportador nipón se vio duramente golpeado por los problemas de la eurozona. La poderosa industria automotriz sufrió el impacto de la disputa territorial con China, principal socio comercial de Japón.

A esto se sumaron catástrofes impredecibles como el tsunami de 2011. La economía se contrajo un 0,03% entre abril y junio, y un 0,9% entre julio y septiembre de este año. A fines de noviembre, el gobierno saliente anunció un estímulo fiscal superior a US$10.000 millones.

El problema es que este tipo de inyección estatal forma parte del restringido menú de medidas ensayadas en las dos últimas décadas: cada anuncio parece una versión del anterior.

'La inversión fiscal ha terminado generando una relación de dependencia con el resto de la actividad económica. La economía da señales de recuperación hasta que se agota el impacto del estímulo fiscal y vuelve a la recesión. A esto se suma que estos programas fiscales han generado un terrible endeudamiento económico. Japón está destinando cada vez más parte de sus ingresos a pagar los intereses de esta deuda', dice Rea.

En efecto, en 2011 la deuda pública japonesa excedía el 200% de su Producto Interno Bruto (PIB), solo superada a nivel mundial por la de Zimbabue.

Los fantasmas de la economía mundial

La raíz de la crisis japonesa -una burbuja inmobiliaria-financiera-, el pavoroso endeudamiento y las infructuosas medidas adoptadas en los últimos 20 años han creado un fantasma que obsesiona tanto a China como a muchas economías desarrolladas.

El punto de partida es similar. Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y China fueron víctimas en los últimos años de una burbuja inmobiliaria financiera.

En el caso de China, el fantasma se acentúa por las predicciones que se hacían en la década de los años 80 de que Japón superaría muy pronto a Estados Unidos. Hoy, uno de los deportes favoritos de los futurólogos es precisar en qué fecha China se convertirá en la primera economía mudial: 2020 y 2030 son las favoritas.

Cauteloso el Partido Comunista recuerda que China es una nación en desarrollo y saca todas las enseñanzas que puede del patinazo japonés para no caer en la misma trampa.

En el caso de Estados Unidos y la UE el temor es que muchos paquetes de estímulo después de la crisis de 2008, con tasas de interés por el suelo y con políticas de masiva emisión de dinero electrónico de sus bancos centrales, las economías no terminan de salir del pantano.

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¿Es el Japón de 1990-2012 el espejo de lo que va a ocurrir en esta década con los países de la eurozona, Reino Unido o Estados Unidos?

Desde el premio Nobel Paul Krugman hasta el ministro de Empresas británico, Vince Cable, son muchos los políticos y economistas que han alertado sobre este peligro.

Según David Rea, el paralelo es aceptable pero hay diferencias entre ambos casos.

'El nivel de la deuda pública o la necesidad de los consumidores y las compañías de desendeudarse son los elementos en común que autorizan a trazar un paralelo. Pero al mismo tiempo, en la Unión Europea o Estados Unidos se reaccionó rápidamente a la crisis. En Japón tardaron casi diez años en formular una política para los préstamos incobrables que tenían los bancos', le explica a BBC Mundo.

Japón está todavía pagando el precio de ese error. El primer ministro electo, Shinzo Abe, es el último político de una larga lista que tendrá que lidiar con ese legado.

Pero esta diferencia no quiere decir que la UE o Estados Unidos hayan escapado la maldición japonesa. Otros rasgos estructurales pueden producir el mismo 'encantamiento'.

En la UE, la eurozona tiene el chaleco de fuerza de la moneda única: Japón podía devaluar, los países que componen el euro no pueden hacerlo.

En Estados Unidos el llamado abismo fiscal -un masivo ajuste que entrará automáticamente en vigencia si no hay acuerdo en el Congreso este 31 de diciembre- podría convertirse en el equivalente del letargo gubernamental nipón a principios de los años 90.

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