Barack Obama

El presidente Barack Obama habla de ayudar a la pequeña empresa el jueves, 29 de octubre del 2009, en los precios de la Casa Blanca. (Foto AP/Gerald Herbert)

WASHINGTON (AP) — La Casa Blanca desea atribuirse el mérito de las buenas noticias económicas y al mismo tiempo rehuir su actuación ante las malas.

El presidente Barack Obama consideró "obviamente una buena noticia" el informe gubernamental sobre el crecimiento del 3,5% del Producto Interno Bruto en el tercer trimestre tras cuatro trimestres de contracciones. Fue la confirmación extraoficial de que ha terminado la recesión.

Empero, también tuvo que reconocer la dura realidad. Pese a que la recesión que comenzó en diciembre del 2007 técnicamente ha terminado, el elevado desempleo persistirá durante meses, quizá años.

Es importante que un presidente se muestre optimista cuando aparecen buenas estadísticas económicas. Puede ayudar a restaurar la confianza del consumidor, crucial en cualquier recuperación, y sobre todo en Estados Unidos, donde el gasto consumidor aporta dos tercios de la actividad económica general.

Empero, existe el peligro de que el mandatario exude excesivo optimismo, sabiendo lo que se aproxima en otro informe gubernamental — que saldrá la próxima semana — y que podría situar el paro laboral por encima del 10% en octubre tras haber alcanzado un 9,8% en septiembre, su mayor cifra en 26 años.

"Nos queda mucho (por hacer) para restaurar plenamente nuestra economía", reconoció Obama.

Los economistas del gobierno creen que el desempleo oscilará en torno al 10% durante la mayor parte del próximo año, cuando se renueve parte del Congreso.

E incluso cuando la economía va bien, el partido del presidente casi siempre pierde bancas en el Congreso en esas elecciones.

Desde luego, el mercado del trabajo será uno de los temas cruciales en esos comicios.

"Los presidentes son como todo el mundo", opinó el profesor James Thurber, de la facultad de Ciencias Políticas de la American University. "Quieren ir al cielo sin morirse, se atribuyen el mérito de las buenas noticias e intentan esquivar las malas, que atribuyen al gobierno anterior.

"Empero, este gobierno está ya tan asentado que no puede recurrir a ese truco", advirtió Thurber.

Obama no puede ser culpado por afirmar que "los pasos que hemos dado han significado una gran diferencia" a la hora de lograr la recuperación económica.

El plan de gastos extraordinarios de 787.000 millones de dólares diseñado por su gobierno, incluyendo las subvenciones de Dinero por Autos Viejos y los créditos fiscales a los compradores de su primera vivienda, han contribuido al repunte.

Sin los gastos extraordinarios, el PIB "habría crecido poco, si es que hubiese crecido, en el pasado trimestre", opinó la directora del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Christina Romer.

Empero, al repunte económico contribuyó también la estabilización de los bancos y otras instituciones financieras, proceso iniciado bajo la presidencia de George W. Bush y por la Reserva Federal, que mantuvo muy bajas las tasas de interés e inyectó miles de millones de dólares en el sistema financiero del país.

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