BBC Mundo (© BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.)
Actualizado: 12/21/2009 12:15 PM | BBC Mundo, BBC Mundo

Los riesgos de las "mulas" en Brasil

Se dispara el número de mujeres extranjeras detenidas en Brazil por transportar drogas. La BBC conversó con algunas de ellas.


Los riesgos de las "mulas" en Brasil

"Paquete de coca"

En un cuarto pequeño del aeropuerto internacional de Guarulhos en Sao Paulo, Brasil, la policía abre tajos en cuatro libros sospechosos que encontraron en el equipaje de una pasajera holandesa, detenida cuando intentaba subirse a un avión rumbo a Europa.

Cuidadosamente disimulados en lo que parecen ser textos académicos, y envueltos con distintos tipos de material, descubren cuatro kilos de cocaína.

Brasil se sitúa entre distintos países productores de la droga, como Colombia y Bolivia, y los grandes mercados en Europa y África del Sur.

No sorprende que por los aeropuertos locales transiten tantos pasajeros indeseados.

Las autoridades del aeropuerto de Guarulhos explican que hace varios meses atraparon a una banda que usaba aviones de carga para sacar droga del país.

Hubo más de 60 arrestos, y la policía cree que esto ha obligado a los narcos a valerse de métodos alternativos -como el uso de mulas- para satisfacer la demanda.

En los últimos tres años el arresto de mulas extranjeras creció en un 253%.

Esto queda en evidencia en una de las cárceles de mujeres de Sao Paulo, donde además de detenidas locales, están presas cerca de 400 reclusas de más de 60 países.

Muchas arriesgaron su libertad por entre US$3.000 y US$13.000, claramente mucho menos del dinero que hacen los traficantes que las contratan.

"Una pesadilla"

Entre las recién llegadas están Sasha Brooks y Kimberley Anderson, ambas de 20 años, oriundas de Nottingham en Inglaterra. Se conocen desde hace 15 años.

Las atraparon este año en Guarulhos con 5 kilos de cocaína. Sasha cree que fue muy tonto involucrarse.

"Tenía deudas y necesitaba el dinero", dijo a la BBC, aunque por su propia seguridad no aclara cómo fue exactamente que se involucró.

"Me topé con unos chicos que hacían este tipo de cosas, y me persuadieron de que todo saldría bien, y simplemente dije que sí", afirmó.

En vez de solucionar sus problemas financieros, ahora enfrenta el desafío que supone la vida cotidiana en una prisión brasileña.

"La gente puede aprovecharse porque no hablo un portugués fluido", dice.

"Es muy duro cuando tienes problemas en prisión, no tienes respaldo. Con cuatro personas por celda, dos de ellas durmiendo en el piso, es una pesadilla".

Kimberley dice que les gustaría advertir de lo que pueden ser las consecuencias a otras chicas que estén pensando en hacer lo mismo que ellas.

"Ninguna suma de dinero puede compensar la pérdida de la libertad, de tu familia, de la gente a quien quieres. Aquí no hay amor, ¿me entiendes?", dice.

"No tienes libertad, no tienes nada. No importa cuánto te digan que te van a dar por hacer esto -no lo aceptes. No vale la pena. Ninguna suma puede devolverte lo que pierdes", agrega.

Sasha agrega: "No existe nada parecido al dinero fácil".

Consecuencias fatales

Mario Menin, jefe de policía en el aeropuerto donde ambas fueon detenidas, dice que la mayoría de quienes atrapan están siendo explotadas.

"Generalmente la gente que se presta para traficar drogas está necesitada de dinero", explica.

"Tienen problemas económicos, y los narcos las usan prometiéndoles una gran recompensa", añade.

Algunas están dispuestas a correr riesgos todavía mayores.

Ciertos traficantes persuaden a las "mulas" de tragar cápsulas con droga para evadir los controles aeroportuarios, una práctica con riesgos letales.

Ana Dinis, una joven madre de Portugal, se negó a tragarlas pero sí logró esconder 56 cápsulas en su cuerpo.

"Sí sabes cuáles son los riesgos", dice, Ana, que tiene 23 años y un hijo de 6. Ha sido sentenciada a cuatro años y ocho meses.

"Pero en ese momento no pensé. Estaba pensando en el dinero, de forma que los riesgos, bueno, no parecían importantes", señala.

"Sabía que podían arrestarme, incluso morirme, porque con estas cosas nunca sabes. Pero en ese momento estaba desesperada", afirma.

A la espera

También es común escuchar historias de "mulas" que creen haber sido traicionadas por los traficantes, quienes las denunciarían para distraer la atención de otros cargamentos mayores.

La policía dice trabajar fundamentalmente con inteligencia y detección, pero las distintas partes acaban dándome una versión bastante parecida de los hechos.

Una joven rusa, que pide no ser identificada, cree que la policía se enteró de que viajaba con drogas.

"Conocían mis rasgos y me vigilaban desde que entré al aeropuerto. Los vi mirándome y riendo. Todo el tiempo me miraban", dice.

"Vestían de civil, no de policía. Y luego me dijeron; dijeron que habían recibido una llamada", afirma.

La chica afirma que al principio le dijeron que transportaría piedras valiosas. Luego se enteró que eran drogas, pero la amenazaron para que siguiera adelante.

Luego de conversar con la BBC, Sasha y Kimberley vuelven a sus rutinas diarias en un área restringida, como sus celdas.

Estos son días de ansiedad para las británicas, que podrían ser condenadas a entre 5 y 15 años.

Si tienen suerte podría ser menos tiempo, porque es la primera vez que las detienen y son jóvenes.

Pero cualquiera sea su sentencia, parece poco probable que sean las últimas en caer.

BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.

Facebook y TwitterSíguenos en FacebookSíguenos en Twitter
0Comentarios