Lo que pasó el #12F en las calles de Caracas

"Nicolás Maduro"

En la mañana del miércoles, los opositores sacaron del clóset la gorra con la bandera de Venezuela que los caracteriza, renovaron sus esperanzas y salieron, una vez más, a protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro.

'Vamos a marchar todos los días hasta suelten a los estudiantes', me dijo una mujer al inicio de la masiva marcha en referencia a los jóvenes que detuvieron la semana pasada en Mérida y Táchira, en la región andina del país.

La gente se tomaba fotos, compraba mango a los vendedores ambulantes y se pintaba las caras con el amarillo azul y rojo de la bandera.

Salieron desde la Plaza Venezuela -en el este de Caracas- hacia el centro por la enorme y legendaria Avenida Libertador hasta llegar a la Fiscalía o, como se conoce acá, el Ministerio Público.

No todos entendían por qué protestar frente a dicha institución, si la marcha era también era en contra de la violencia, la corrupción y las crisis económica por la que la oposición culpa al gobierno. Pero sí había una razón: los detenidos la semana pasada en el occidente del país.

Y ahí estuvo uno de los líderes de la oposición, Leopoldo López, juntos a los dirigentes estudiantiles, cantando el himno de Venezuela al frente de la fiscalía.

Mientras tanto, el gobierno también marchó con jóvenes para celebrar el día de la juventud. Y eso era, sobre todo, lo que se reportaba en los medios de comunicación de televisivos.

En Twitter, en cambio, la marcha del #12F era la protagonista de casi todos los comentarios.

El salto a la violencia

A medida que la marcha se acercaba al centro, el bastión del gobierno, las caras alegres y risueñas fueron desapareciendo: lo que se veía, cada vez más, eran caras ocultas por capuchas.

Aparecía, pues, la minoría que tuvo al final el protagonismo de la jornada: los encapuchados.

'Esto tiene que explotar hoy, ya han sido 15 años y esto sigue hecho mierda', me dijo un joven con máscara que se refería al gobierno del difunto Hugo Chávez, en el poder desde el 2 de febrero de 1999.

La marcha se había quedado atrás: en un espacio de dos cuadras, con los negocios cerrados y uno que otro pequeño incendio, lo que se veía ahora eran jóvenes discutiendo cómo enfrentar la barricada de unos 200 guardias armados, con casos y escudo que se veía a unos metros.

Se ponían crema dental en la nariz, tapabocas de todo tipo y pañuelos mojados para lidiar con los gases lacrimógenos. Y, ante mi pregunta de por qué los usaban si nadie estaba disparándolos, la respuesta fue contundente: 'Espérate'.

Los jóvenes tomaron piedras de las jardineras que había a los lados de la calle, las tiraron a los policías y ahí la historia dejó de ser el día de la protesta de la oposición y se convirtió en los hechos de la violencia.

¿Causados por quién? Eran jóvenes, sin duda. Pero estaba encapuchados y es difícil saber si eran estudiantes.

Según el gobierno, eran fascistas instigados por los miembros de la oposición.

Y, de acuerdo a las declaraciones de la oposición, se trataba de infiltrados de los llamados colectivos cercanos al gobierno que tenían un plan para sabotear la marcha.

Uno de los tres muertos de la jornada fue Juancho Montoya, un miembro de los colectivos del barrio 23 de enero, una zona famosa por ser controlada por dichos grupos armados donde la policía no tiene autoridad.

Noche de cadenas y disturbios

Las zona se fue despejando y solo quedaron los incendios de varias patrullas de la policía y algunos manifestantes.

La gente volvió a la televisión y al Twitter, dos lugares que parecen mundos paralelos donde se refleja la polarización que vive Venezuela.

Los diferentes canales de televisión empezaron a reportar los incidentes desde el lugar, la Fiscal condenó los hechos y a sus declaraciones siguieron las del ministro del Interior.

Desde las 7PM hasta las 10PM -hora local- el gobierno transmitió en cadena nacional obligatoria por radio y televisión la celebración del bicentenario de una batalla de independencia. Maduro habló dos veces, al principio y al final, para confirmar su plan de pacificación -que lanza el viernes- y decir que se gesta un golpe de Estado en su contra.

Mientras tanto, en Twitter rodaban fotos y videos de la violencia y las víctimas -muchas veces engañosos, que se comparten sin verificar- que tanto chavistas como opositores usaban para descalificar al otro.

Y, asimismo, se hablaba de una noticia relacionada a los eventos: que la cadena de noticia colombiana NTN24 fue retirada por el gobierno de las parrillas de canales de DirecTV y Movistar en Venezuela con el argumento de que 'promovieron la violencia'. Para otros, era una movida para aumentar la censura estatal a cadenas críticas del gobierno.

Las calles de Caracas después de las 7PM quedaron vacías, los negocios cerraron temprano y la gente protestó con sus cacerolas desde las ventanas de sus casas.

En la noche, en Caracas y el resto del país reportaron algunos disturbios, otros incendios y la detención de un número de personas que aún no es claro, aunque parece ser más de 100.

Paradójicamente, al final del día, quedó la impresión de que una marcha que en parte tenía como objetivo protestar contra la violencia se convirtió en un argumento tanto para los políticos para tachar a sus adversarios de fomentar la violencia.

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