El código que oculta quién será el nuevo Papa

"Papa Benedicto XVI"

Los papas tienden a ser generosos con las palabras. Dan miles de discursos y homilías al año. Aún así, muy pocas declaraciones llegan a ser titulares.

Sin embargo, ocasionalmente una pequeña palabra o frase brilla como un faro que ilumina el mundo secreto del Vaticano.

Una de esas raras ocasiones se dio durante la pascua de 2005, cuando en la meditación del viernes santo en el Coliseo de Roma -solo días antes de la muerte de Juan Pablo II y de su designación como nuevo Papa- el cardenal Joseph Ratzinger se refirió a la 'inmundicia' que estaba mancillando a la Iglesia Católica.

Muchos estábamos completamente desubicados y no entendimos en ese momento a qué se estaba refiriendo.

Como ya sabemos ahora, hablaba del escándalo de abusos sexuales dentro del sacerdocio, que estaba dañando la credibilidad de la institución, no sólo en Estados Unidos, sino en muchos otros países.

Frases en código

Los escándalos ya estaban causando profunda ansiedad al futuro Papa. Por dos décadas, el cardenal Joseph Ratzinger había estado al frente de un puesto clave del Vaticano como jefe la Congregación para la Doctrina de la Fe, responsable entre otras cosas, de la disciplina dentro del mundo clerical.

Era una de las personas más informadas en todo el Vaticano sobre el impacto de los escándalos.

Muchos obispos estadounidenses estaban simplemente asustados y habían optado por negarlo todo en vez de llamar a la policía local. En muchas ocasiones sólo trasladaban a los curas abusadores a otras parroquias.

Descifrar el muchas veces denso lenguaje teológico del Papa, analizar sus largas oraciones repletas de frases subordinadas, hace sumamente difícil y complicado para los periodistas escoger la breve declaración que se usará en los informes que finalmente salen al aire en la radio del Vaticano o en cualquier canal de televisión.

El papa Benedicto XVI incluso decidió anunciar su sorpresiva dimisión en una serie de oraciones en latín, una lengua muerta.

Aún así, en los últimos días de su relativamente corto papado de ocho años de duración, Benedicto XVI ha dado a conocer una nueva serie de frases en código, que luego de ser analizadas, revelan la dimensión de su frustración por la lucha interna que ha tenido que enfrentar principalmente ante clérigos arribistas italianos dentro del Vaticano.

Son de alguna manera las nuevas palabras que ha dejado para descifrar.

En una homilia en lo que fue su última misa de miércoles de ceniza en la basílica de San Pedro a principios de este mes, afirmó que la Iglesia Católica se ha 'contaminado' por divisiones internas e hizo entender que ha sido rodeado por 'demasiado individualismo y rivalidad personal'.

Esta sensación de disfunción dentro de la Santa Sede -combinada con consideraciones sobre su desmejorada salud- lo impulsaron a tomar la 'grave' decisión de renunciar.

El Papa también ha alabado públicamente a un prelado italiano, un nuevo integrante del colegio cardenalicio, el erudito en temas bíblicos Gianfranco Ravasi, milanés de 70 años.

De acuerdo a fuentes dentro del Vaticano es su preferido como posible sucesor.

El cardenal Ravasi fue escogido por el Papa para encabezar el tradicional retiro de la cuaresma dentro del Palacio Apostólico, durante el cual cada año el Sumo Pontífice cancela sus apariciones públicas y permanece recluido para un periodo de meditación espiritual con sus más cercanos colaboradores.

Al final de lo que se denominan ejercicios espirituales, el papa Benedicto XVI alabó al cardenal Ravasi por sus 'brillantes' predicaciones, le envió una carta de agradecimiento y lo invitó a una audiencia privada.

Ravasi, de acuerdo a los presentes, fue duro en su crítica contra la venenosa atmósfera interna dentro del Vaticano. No tuvo pelos en la lengua para deplorar, incluso frente al propio Papa las 'divisiones, disenso, arribismo y envidias' que dijo afectan a la burocracia vaticana.

Ravasi, un sacerdote ingenioso e intelectual que adoba sus discursos con amplia literatura y citas bíblicas, emerge como una pieza clave dentro de las figuras del Vaticano que van a dominar las cruciales discusiones a puerta cerrada antes de que todo el colegio electoral se traslade al cónclave de marzo para escoger al sucesor de Benedicto XVI.

En este momento no voy a poner todo mi dinero en este cardenal italiano como el candidato más papable. El terreno es amplio y está lleno de muchos nombres.

Pero la experiencia y habilidades para descifrar el código vaticano van a ser más importantes que nunca en las próximas tres semanas a la hora de desenredar la complejidad que caracteriza el proceso tras bastidores que termina con la elección del nuevo Pontífice.

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