Jacques Chirac

Una copia de las memorias del ex presidente Jacques Chirac en Paris el martes 3 de noviembre del 2009. El gobierno del presidente Nicolas Sarkozy ha comenzado una reforma para terminar con los jueces de instrucción franceses, que como en el caso contra Chirac, tienen la facultad de dirigir las investigaciones de casos relevantes de corrupción. (Foto AP)

PARIS (AP) — Al tiempo que avanza el caso de corrupción del ex presidente Jacques Chirac, el presidente Nicolas Sarkozy ha impulsado una iniciativa para reformar el sistema judicial francés y terminar con los jueces de instrucción que investigan casos importantes desde hace cientos de años.

Los jueces de instrucción franceses pueden ordenar cateos, interrogar personas y fincar culpas en juicios de relevancia. El gobierno de Sarkozy está elaborando una reforma para terminar con estos jueces, un legado de los tiempos de Napoleón, y darle más poder a los fiscales.

Los defensores de la reforma sostienen que evitará errores de la justicia cometidos por los poderosos magistrados de instrucción, mientras que los que se oponen lo ven como una medida en defensa propia de los líderes que quieren evitar ser enjuiciados.

"Este es un intento por tomar el control del sistema de justicia", dijo Marc Trevidic, que encabeza la Asociación Francesa de Magistrados de Instrucción, a The Associated Press. Entre los casos supervisados por Trevidic destacan las investigaciones sobre ataques terroristas y el genocidio de Ruanda.

Otro juez de instrucción, Xaviere Simeoni, investigó las acusaciones de corrupción que rodeaban el periodo de Chirac como alcalde de París de 1977 a 1995, durante una década, antes de tomar una medida drástica la semana pasada. El juez ordenó que Chirac fuera enjuiciado y esto sirvió para refrendar los poderes de su profesión.

Los sindicatos de magistrados sostienen que el caso de Chirac, que fue revisado cuando perdió inmunidad presidencial al salir del cargo en el 2007, no podría haber llegado tan lejos sin la gran independencia del sistema actual de los jueces de instrucción.

Los jueces revisan sólo una pequeña proporción de los casos más trascendentes, incluyendo los de terrorismo o corrupción en gran escala. Encabezan las investigaciones, interrogan a los sospechosos y deciden quién será acusado y enjuiciado.

Han emitido fallos sobre casos muy relevantes como los del tráfico de armas a Angola y la corrupción de la enorme compañía petrolera Elf Aquitaine, que en ambas instancias llevaron a la condena de políticos y personalidades importantes.

Una encuesta telefónica realizada en marzo con 1.002 personas por la agencia CSA sugirió que el 71% de la población francesa confía en los jueces de instrucción.

Sólo un error grave, en un caso no relacionado con la política, ha hecho que Francia revise su sistema legal. En esa ocasión un juez de instrucción sin experiencia en el norte del país condenó a prisión a más de una decena de personas acusadas falsamente de pedofilia. Los condenados fueron absueltos entre el 2004 y el 2005.

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