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2/26/2013 1:05 PM | Por Purificación León (EFE)

Algunas anécdotas alrededor del papado

Detrás de la solemnidad que conlleva el cargo de pontífice de la Iglesia católica, también se pueden encontrar hechos insólitos y anécdotas. ¿Sabía que hubo un papa aficionado a las carreras de coches, otro que siempre viajaba con montones de libros e, incluso, uno que excomulgó al cometa Halley?


Un rayo golpea la basílica de San Pedro el mismo día en el que el papa Benedicto XVI anuncia su abdicación, en la Ciudad del Vaticano

Un rayo golpea la basílica de San Pedro el mismo día en el que el papa Benedicto XVI anuncia su abdicación, en la Ciudad del Vaticano. (EFE/Alessandro Di Meo)

La silla de San Pedro se quedará vacía durante unos días. Benedicto XVI decidió renunciar a su cargo debido a su “edad avanzada” y, aunque no es la primera vez que un papa presenta su dimisión, este gesto es extraordinariamente escaso en la historia de la Iglesia.

No deja de ser curiosa la fotografía que ha recorrido todo el mundo y que se consiguió el mismo día en el que el papa anunció su renuncia en la Ciudad del Vaticano, cuando un rayo golpeó la  basílica de San Pedro. ¿Mal augurio? ¿casualidad?. Desde luego a lo largo de los más de dos mil años que lleva en activo la Iglesia católica ha habido muchas anécdotas. Presentamos algunas de ellas.

En cuanto a abandonar de forma voluntaria el trono de San Pedro, hasta ahora sólo la renuncia que hizo Celestino V se considera una decisión personal y voluntaria. La tomó tras un pontificado muy breve, que duró desde el 29 de agosto hasta el 13 de diciembre de 1294.

Ya habían pasado dos años desde la muerte de Nicolás IV cuando el cónclave nombró vicario de Cristo a Pietro di Morrone, un monje asceta que vivía en una cueva y que subió al trono de San Pedro con el nombre de Celestino V. Pero, al cabo de unos meses, este religioso acostumbrado a la vida austera, abdicó.

DEMASIADOS PAPAS

No obstante, el último pontífice en presentar su renuncia fue Gregorio XII. Ocurrió en el año 1415 y para entenderlo es necesario sumergirse en las interminables disputas del llamado Cisma de Occidente.

 El papa Calixto III excomulgó al cometa Halley.

A principios del siglo XV había dos papas reinando en la cristiandad: uno en Roma y el otro en Aviñón. En 1409 se trató de solucionar este problema mediante el Concilio de Pisa, pero la cosa no resultó nada bien. De hecho, la convención comenzó con dos pontífices y terminó con tres.

La idea era elegir a un nuevo papa que sirviera para deponer a los dos anteriores. Pero ni Gregorio XII, el de Roma, ni Benedicto XIII, el de Aviñón, reconocieron la validez del concilio. Por su parte, Alejandro V, el elegido en Pisa, murió un año después y fue sucedido por Juan XXIII -conocido como el antipapa- (que no debe confundirse con el Juan XXIII del siglo XX).

Así las cosas, hubo un nuevo intento de poner fin al exceso de papas. Esta vez fue en el concilio de Constanza, que comenzó en 1414. Un cambio en el sistema de votación llevó a su fin la causa de Juan XXIII en 1415. Ese mismo año, Gregorio XII cedió a las presiones y dimitió. Más tarde, la elección de Martín V en 1417 supuso el fin del Cisma de Occidente.

Pero todavía quedaba Benedicto XIII, el famoso Papa Luna que, aunque depuesto y exiliado, siguió considerándose máximo pontífice hasta el día de su muerte. Precisamente de él y de su obstinación procede la expresión “mantenerse en sus trece”.

COMETA EXCOMULGADO

Unas décadas después, otro papa español, en este caso Calixto III, tomó una de las decisiones más extravagantes de toda la historia vaticana. Según cuenta la periodista Nieves Conconstrina en su libro “Menudas historias de la Historia”, este pontífice excomulgó al cometa Halley.

Calixto III pensó que la aparición del comenta era un signo de la ira de Dios porque los turcos se habían apropiado de Constantinopla. Por ello, “tomó varias medidas: primera, excomulgar al cometa; segunda, que todos los príncipes cristianos se unieran contra la invasión musulmana; y tercera, decretar que todos los católicos rezaran el Ángelus a mediodía para hacer desaparecer el cometa o, en su defecto, provocar su caída sobre Constantinopla”.

De acuerdo con la autora, afortunadamente, el cometa se tomó en serio lo de la excomunión y se marchó.

Sin embargo, no es necesario que se alineen los astros para que coincidan en el tiempo los hechos más insospechados.

Así, en 1981 el Liverpool Football Club ganó la Champions League, el príncipe Carlos de Inglaterra se casó y el Papa Juan Pablo II sufrió un atentado. Lo curioso es que en el año 2005 el Liverpool volvió a ganar la Champions y el príncipe Carlos se volvió a casar. Todo ello en el mismo año en que falleció Juan Pablo II.

Es por todos sabido que el conocido como Papa viajero fue un gran aficionado a los deportes. Tanto, que el 22 de octubre de 1978, día en que comenzó su pontificado, se celebraba un importante partido de fútbol y el recién elegido Papa adelantó la ceremonia para no quitar audiencia al evento deportivo, según cuenta el teólogo Jaime Vázquez Allegue en el diario español “ABC”.

Este mismo experto comenta que a Pío XII le encantaban las carreras de coches y disfrutaba con la velocidad, mientras que Pablo VI era un gran lector y siempre que viajaba llevaba consigo montones de libros.

En definitiva, pequeños detalles de grandes hombres que muestran la vertiente humana de los representantes del hijo de Dios en la Tierra.

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