
Pregunta: En estos momentos en que posiblemente el gobierno estadounidense otorgue el TPS a los peruanos, ¿podría un beneficiario del TPS acogerse también a una posible reforma migratoria?
Respuesta: El TPS (Programa de Protección Temporal) es una designación del Servicio de Inmigración ofrecida a personas que vienen a Estados Unidos y que no pueden regresar a su país de origen por razones especiales, como guerra, desastres naturales o condiciones extraordinariamente negativas en dicho país. Para que los ciudadanos de un determinado país puedan ser designados como beneficiarios de este programa, este país tiene que haber sufrido una interrupción temporal sustancial, usualmente extrema, de las condiciones de vida en su territorio. Usualmente esta interrupción debe ser extrema.
Los beneficios del TPS son sencillos. Los beneficiarios no pueden ser detenidos por el Servicio de Inmigración y pueden permanecer en Estados Unidos en forma temporal y obtener permisos de empleo. Cabe señalar que este programa no otorga permisos de residencia permanente. Es decir, cuando el TPS expira, el beneficiario debe regresar a la condición migratoria en que se encontraba antes de ingresar al programa o a cualquier condición que haya adquirido (por otros medios como visas de familia o por empleo) mientras se encontraba en el programa.
Ejemplo: Una persona que vive en el país en forma ilegal antes de ser designada bajo este programa, que no regulariza su situación migratoria por medio de una visa de familia o de empleo o por cualquier otro medio, volverá a su situación como inmigrante indocumentado al final del programa.
La designación del TPS está basada en razones humanitarias. Por ejemplo, en el año 2001 El Salvador sufrió dos terremotos devastadores que causaron miles de muertes, docenas de miles de heridos y más de 2.500 desaparecidos. Este desastre desplazó a cerca de 1,3 millones de personas de la población total del país y más de 100.000 personas fueron forzadas súbitamente a vivir en refugios temporales. Las pérdidas en viviendas, infraestructura y en el sector agrícola excedieron los $2,8 billones de dólares, más de la mitad del presupuesto anual del país. Estos factores claramente causaron una interrupción sustancial, aunque temporal, de las condiciones de vida en El Salvador.















