BBC Mundo (© BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.)
Actualizado: 3/13/2012 11:56 AM | BBC Mundo, BBC Mundo

El Colegio del Cuerpo: un regalo de Colombia al mundo

Una compañía colombiana que trabaja con niños pobres se presenta en uno de los principales escenarios de la danza mundial.


El Colegio del Cuerpo: un regalo de Colombia al mundo

"Bailarines de Colombia y músicos de Sudáfrica Foto: Manuel Toledo "

En el teatro londinense Sadler's Wells, uno de los escenarios más importantes de la danza contemporánea a nivel mundial, se acaba de presentar la Compañía del Cuerpo de Indias, de Colombia.

La compañía es, de acuerdo al bailarín y coreógrafo Álvaro Restrepo, 'la punta de lanza o la punta de danza' de El Colegio del Cuerpo, un proyecto que él y la coreógrafa francesa Marie France Delieuvin comenzaron en 1997 en Cartagena de Indias.

Según ellos, en los últimos 15 años más de 8.000 niños y adolescentes, en su mayoría de las zonas más pobres de la ciudad caribeña, han participado en los programas de la institución.

Restrepo fue uno de los invitados a hablar, el fin de semana, en el evento TEDx organizado por el periódico británico The Observer, que sigue el modelo de las charlas TED establecidas en Estados Unidos en 1984, bajo el lema 'Ideas dignas de difundir'.

En el inspirador evento también tomaron parte, entre otros, los músicos malienses Amadou y Mariam, el trompetista sudafricano Hugh Masekela, el enólogo español y promotor de las prácticas medioambientales sostenibles Miguel Torres, el activista culinario libanés Kamal Mouzawak y la profesora de música británica Rosemary Nalden, fundadora y directora del Conjunto de Cuerdas Buskaid de Soweto, Sudáfrica.

En su presentación, que más que una charla fue una coreografía, Restrepo dijo que él sabía que su proyecto iría por buen camino desde que le contó a su amigo Gabriel García Márquez que estaba creando una institución llamada El Colegio del Cuerpo y el novelista le respondió que era un nombre excelente, que parecía el título de un libro de poesía.

Después de una breve introducción sobre su propia vida, el coreógrafo presentó, a través de los bailarines, la historia del colegio y el impacto que éste ha tenido en ellos y en muchos otros niños y jóvenes.

Al final de la presentación y para sorpresa del público, que los premió con una prolongada ovación, los artistas sudamericanos bailaron mientras tocaban los jóvenes de Soweto.

Restrepo contó que a finales de 2010, en Colombia, había visto un documental y lloró al enterarse de que alguien en Sudáfrica estaba haciendo un proyecto similar al suyo, con niños pobres, algunos de los cuales ahora estudian en las escuelas de música más prestigiosas del mundo.

Al día siguiente, se comunicó con Rosemary Nalden y le propuso colaborar. Pocos meses después, el Conjunto de Cuerdas de Soweto viajó a Colombia y luego la Compañía del Cuerpo de Indias se presentó en Sudáfrica.

Violencia física y sicológica

Restrepo le dijo a BBC Mundo que El Colegio del Cuerpo, también conocido por sus siglas eCdC, es el resultado de un sueño que él 'venía acariciando desde hace muchísimos años'.

'Yo empecé en la danza muy tarde, a los 24 años, después de haber transitado por muchos otros caminos', señaló.

Según él, aunque había nacido en una familia de clase media alta, tuvo una infancia y adolescencia 'muy infelices y desorientadas', marcadas por una educación muy estricta en una escuela católica, que incluía violencia física y sicológica, y por el machismo y la violencia en su propio hogar y en la sociedad colombiana en general.

Gracias a una de sus abuelas, que era pianista y organista, desde niño se interesó en la música y aprendió piano durante nueve años.

Después de estudiar filosofía y literatura, trabajó en las calles de Bogotá con niños abandonados y, pensando que el teatro podría ser una buena herramienta pedagógica para ayudarlos, decidió ingresar en una escuela de arte dramático.

Fue en esa escuela que una actriz y exbailarina, Rosario Jaramillo, le ayudó a descubrir su potencial en la danza.

A partir de 1981, con una beca del gobierno colombiano, Restrepo estudió danza en Estados Unidos bajo la tutela, entre otros, de Martha Graham, Jennifer Muller, Merce Cunningham y Cho Kyoo-Hyun.

'Luego de hacer mi formación en Nueva York, de empezar mi carrera de intérprete y de creador de mis propias coreografías, viajando por todo el mundo, decidí en 1991 regresar a mi país con la idea de crear un centro que pudiera ofrecer las oportunidades que yo no tuve', nos dijo.

'Siempre digo que El Colegio del Cuerpo es una forma de curarme yo mismo de un proceso pedagógico muy tortuoso y muy difícil, y que pude de alguna manera ofrecer estas posibilidades a jóvenes que no tuvieron esto'.

Un error 'criminal'

Uno de los niños que se beneficiaron del proyecto y que ahora, con 26 años, es una de las estrellas de la compañía es Eduard Martínez.

Álavaro Restrepo y la compañía en Sadler

"Álavaro Restrepo y la compañía en Sadler"

'La historia de Eduard es interesantísima porque él no fue escogido en el primer grupo, ya que eran 480 niños y queríamos seleccionar sólo 30 para hacer un grupo piloto', le contó Restrepo a la BBC.

'Y Eduard quedó por fuera. No lo vimos, eran demasiados y seguramente cometimos muchísimas injusticias. Pero a los seis meses él llegó, con sus 11 añitos, tocó a la puerta y dijo: 'Vengo a hablar con ustedes porque cometieron un error. Por favor, lean la encuesta que yo contesté''.

'La leímos y vimos que en la parte donde preguntábamos si, de ser seleccionado, le gustaría seguir en el colegio, él había escrito: 'Quiero continuar en El Colegio del Cuerpo porque la danza contemporánea fue inventada para mí y para unos pocos más''.

'Al ver esa respuesta tan contundente decidimos darle una oportunidad y, efectivamente, a las pocas semanas nos dimos cuenta de que habíamos cometido un error no sólo grave sino criminal porque hubiéramos dejado a este muchacho por fuera de la danza y de su vocación. La clarividencia que él tuvo fue impresionante'.

Eduard Martínez le dijo a BBC Mundo que él quedó fascinado por la danza desde que vio una presentación en su escuela primaria, cuando estudiaba en sexto grado, de la compañía que en ese momento dirigían Restrepo y Delieuvin, El Puente.

'Fue muy especial porque en Cartagena la danza contemporánea es muy nueva. Todos los que estábamos ahí teníamos 11 o 12 años y ver esta experiencia de un movimiento completamente distinto, ver a bailarines japoneses, españoles, franceses, moviéndose de una manera que no reconocíamos fue, yo creo, lo que más me llamó la atención porque me di cuenta de que podía entrar en un vocabulario que no conocía y que yo sentía que tenía una cercanía para mí, que se relacionaba mucho conmigo'.

A pesar de que en todo momento contó con el apoyo de su familia, en especial después de que los directores del colegio visitaran su casa y convencieran a sus padres de la seriedad del proyecto, el camino no siempre fue fácil.

'Cartagena es una ciudad muy machista y, por lo general, resulta muy complicado que un hombre trabaje en la danza porque hay la connotación de que la danza sólo es para mujeres y para homosexuales'.

'Por otro lado, la danza no es considerada realmente una carrera o una profesión respetable. La danza se ve más bien como una utilización creativa del tiempo libre'.

Ahora, además de bailar con 'la punta de danza' del proyecto, le interesa mucho compartir sus experiencias con las nuevas generaciones.

'Todo lo que he aprendido en el colegio, de una u otra manera, puedo brindarlo a otros muchachos, ya sea en la parte social del proyecto o en la artística. La idea es brindarles todo el conocimiento, todo el bagaje, todo lo importante de la vida cotidiana a través de la danza y de la experiencia con el cuerpo y con otras personas, un trabajo individual y colectivo al mismo tiempo, además de ofrecerles una formación de alto nivel'.

Nueva sede

Desde su fundación, El Colegio del Cuerpo ha contado con el apoyo de las autoridades locales y nacionales, incluidos los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores, así como de otras instituciones colombianas e internacionales.

De 2007 a 2010, eCdC desarrolló un proyecto con 1.200 niños de 18 escuelas de las zonas más pobres de Cartagena con recursos del gobierno japonés, canalizados a través del Banco Mundial.

Ahora, el sueño de Restrepo, Delieuvin y sus muchachos es mudarse a una sede más grande que la que la que tienen en el centro histórico de Cartagena, ciudad designada por la UNESCO en 1984 como Patrimonio de la Humanidad.

'Hace cinco años recibimos de la alcaldía de Cartagena un terreno de cuatro hectáreas en las afueras, en un lugar bellísimo, en la localidad de Pontezuela, y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo también nos dio una subvención para el diseño de la nueva sede', dijo él.

'Ahora estamos en el proceso de consecución de recursos, un esfuerzo enorme, para construir éste que será no solamente un centro de formación, de experimentación, de innovación pedagógica sino también un centro cultural que pueda ser un laboratorio de inclusión social para niños, jóvenes y la población en general, de todas las procedencias sociales. Pensamos que el arte tiene ese poder de convocatoria, de borrar las diferencias y de hacer que la gente se integre'.

Además, a Restrepo le gustaría llevar el proyecto a otras partes de Colombia y desarrollar algo parecido al Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles establecido por José Antonio Abreu en Venezuela.

'Es una de mis obsesiones. Soy un profundo admirador de lo que el maestro Abreu ha logrado crear en Venezuela y sueño con proponerle al gobierno colombiano algo similar para nuestro país, pero con la danza, porque podría ser algo muy poderoso y muchísimo más barato, ya que no hay que comprar instrumentos porque nacemos con el instrumento puesto, somos el instrumento'.

'Obviamente, habría que construir espacios adecuados, traer maestros, pero creo que las implicaciones que podía tener un trabajo de construcción de estos cuerpos para el arte, para la vida -el cuerpo como hábitat sagrado donde acontece nuestra vida- puede tener unas consecuencias extraordinarias para los procesos de construcción de ciudadanos de paz para nuestro país y para el mundo'.

Ciudadanos de paz

Uno de los lugares de Colombia a donde a Restrepo le gustaría llevar El Colegio del Cuerpo es la región del Chocó, en la costa pacífica, donde hay una población importante de afro-descendientes con características similares a la de Cartagena y para quienes la danza es algo muy natural.

'Tengo una historia también personal con el Chocó, ya que mi hermana, Mónica Restrepo, a quien está dedicada la obra que estamos presentando en Londres, 'Inxilio, el sendero de las lágrimas', fue la gran artífice de la Ley 70 de titulación colectiva de la tierra para las poblaciones afro-descendientes. Es un tema que me llega muy de cerca, lo mismo que el de la población desplazada porque mi hermana también era la encargada nacional de esto en el momento de su muerte, hace 12 años'.

La coreografía -que se presentó en el estudio Lilian Baylis de Sadler's Wells y que en los próximos días estará en París, en el Centro Nacional de la Danza- refleja el drama de los desplazados por la violencia en Colombia.

'Esta obra es una versión de cámara de una ceremonia enorme que hicimos en diciembre de 2010 en la que participaron 200 personas -150 de las cuales eran personas en situación de desplazamiento, 25 bailarines de El Colegio del Cuerpo y 25 actores- además de cien músicos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá'.

'Es una obra que pretende sobre todo sensibilizar, llegarle al corazón de los espectadores, para decirles a los colombianos y al mundo en general -porque pienso que el tema del desplazamiento, del éxodo, de las migraciones es la historia de la humanidad- que es un problema que nos toca a todos, que no podemos verlo como algo que les pasa a los otros, sino que le está pasando a una parte del cuerpo de Colombia'.

'Pienso que el cuerpo de Colombia somos todos, somos interdependientes, somos corresponsables y esto es parte de lo que la obra quiere tocar como mensaje, como reflexión'.

La pieza, que incluye a dos mujeres vestidas como si fueran vírgenes salidas de un icono, comienza con una 'escultura de sonido' creada por el artista colombiano residente en Londres Oswaldo Maciá, en colaboración con el compositor minimalista británico Michael Nyman, basada en grabaciones de llantos recopiladas por Maciá en archivos de diferentes partes del mundo.

En una pantalla se proyectan imágenes de la ceremonia original en Bogotá y luego aparecen detalles cada vez más cercanos de cuadros del pintor y arquitecto colombiano Leopoldo Javier Combariza, mientras se escucha la Sinfonía de las Lamentaciones del compositor polaco Henryk Górecki.

'Fue nuestra intención pasar de algo muy concreto, como son esas masas al inicio, e ir a algo cada vez más microscópico: de lo cósmico, de lo macro, a algo muy íntimo y muy abstracto'.

'De ese flujo de masas moviéndose en el escenario, vamos yendo a los individuos y de los individuos pasamos a cuestiones que son texturas, atmósferas; de ahí, a la escritura y finalmente a la palabra, que es cuando aparece al final esta reflexión de los indios chéroqui, donde se dice que 'La paz será la ley', que es el anhelo de nuestro país y del mundo'.

BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.

Facebook y TwitterSíguenos en FacebookSíguenos en Twitter
0Comentarios