San Juan, 3 nov (EFE).- La comunidad académica y literaria puertorriqueña reconoció hoy la huella intelectual dejada por el escritor español Francisco Ayala, fallecido a los 103 años en Madrid, quien vivió exiliado en Puerto Rico en los años 50.

El director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, José Luis Vega, lamentó en declaraciones a Efe la muerte de Ayala, a quien definió como un "intelectual ligado a la vida de la isla" y una referencia de su principal Universidad, la UPR, a la que llegó procedente de Buenos Aires por vez primera en 1949.

Vega recordó que aunque por diferencia generacional no conoció a Ayala, si fue consciente en sus años académicos de la "huella profunda" que el intelectual español dejó en la Universidad, cuyo nombre, dijo, "producía admiración y reverencia en el Recinto de Río Piedras", el principal campus de la isla.

Subrayó la "riqueza extraordinaria" para Puerto Rico que supuso el paso por sus aulas de Ayala, quien se sumó a la saga de intelectuales españoles exiliados en estas tierras tras la Guerra Civil (1936-1939), como el escritor Juan Ramón Jiménez, luego ganador del Premio Nobel, o el músico Pau Casals, entre otros.

Por su parte, el director de la Academia Puertorriqueña de la Historia, Luis González Vales, recordó que Ayala llegó a Puerto Rico, inicialmente, a impartir unas conferencias promovidas por el rector de la UPR, Jaime Benítez, quien sería su gran valedor durante sus años en la isla caribeña.

González Vales explicó a Efe que aparte de la contribución intelectual de Ayala, no debe dejarse de lado su participación en el grupo de asesores de la Convención Constituyente de 1952 del Estado Libre Asociado, tras aprobar el Congreso de Estados Unidos la ley que autorizó a Puerto Rico a redactar su propia constitución.

Aclaró que la participación de Ayala en el texto constitucional de Puerto Rico fue debida a su amistad con el primer gobernador de la isla elegido democráticamente, Luis Muñoz Marín.

Además, Ayala fue uno de los promotores de los cursos de educación general, que en aquella época recibía durante un año todo estudiante que entraba en la Universidad.

Sin embargo, la principal aportación de Ayala a Puerto Rico es, sin duda, el papel que desempeñó en la revista "La Torre" y en "La Editorial", una de las principales del país y con miles de títulos en el mercado desde su fundación.

La directora de Edición de "La Editorial", Sonia Canetti, dijo a Efe que aunque existía un esbozo, Ayala fue el auténtico impulsor de esta institución en la década de los años 50.

Canetti explicó que Ayala, que permaneció durante seis años al frente de "La Editorial", promovió la llamada Biblioteca de Cultura Básica a través de ediciones asequibles para el gran público.

"Dejó un legado que ha tenido un valor tremendo posteriormente", apuntó Canetti, quien destacó además la excelente visión de mercado de Ayala para interpretar las tendencias de aquellos años.

El profesor emérito de Literatura de la Universidad de Puerto Rico y director de "La Torre" de 1986 a 1994, Arturo Echavarría, explicó que Ayala fundó la revista, de la Universidad de Puerto Rico a semejanza de "Realidad", que había puesto años ante en marcha durante su estancia en Buenos Aires.

"Se convirtió en referencia para todo el mundo hispánico", recuerda Echavarría sobre la publicación de corte académico que décadas después continúa su marcha en Puerto Rico.

La poetisa Mayra Santos-Febres, Premio Letras de Oro (Estados Unidos, 1994) por su colección de cuentos "Pez de vidrio", dijo sobre Ayala que supo establecer un diálogo entre escritores de Puerto Rico.

El presidente de la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico (FIL-PR), José Carvajal, resaltó la contribución del escritor español a la Universidad de Puerto Rico y el entusiasmo que llevó a muchos intelectuales de la isla. EFE

arm/cs/ar