
"It's the economy, stupid"
La fragilidad de la economía amenaza la reelección de Obama y reduce la efectividad de sus ataques a Romney.
La frase que se hizo famosa en la campaña de 1992 en que Bill Clinton derrotó al presidente George W. H. Bush está particularmente vigente en estas elecciones, ya que el rival a batir del presidente Barack Obama en noviembre es la crisis más que Mitt Romney.
Así lo demuestra la encuesta divulgada el jueves por el The New York Times y CBS, que refleja un descenso de la aprobación del Presidente a causa de la insatisfacción de la ciudadanía con los últimos datos del desempleo y la anémica recuperación económica.
Solo un 39% aprueba la gestión económica de la Casa Blanca, frente al 44% que lo hacía en la misma encuesta en abril, cuando había una mayor esperanza de que la economía por fin cogiera impulso.
Ello se traduce en que el 45% afirma que votaría por Romney, frente al 43% que se decanta por el actual mandatario. Cifras supuestamente sorprendentes si tenemos en cuenta que esos mismos votantes consideran que Obama es más sincero, vela mejor por los intereses de la clase media y sus políticas favorecen menos a los multimillonarios.
De hecho, Obama gana en todas las categorías menos -con la excepción de inmigración- las relacionadas con asuntos económicos y fiscales. La conclusión es clara: "it´s the economy, stupid".
El sondeo ofrece un respiro a Romney tras un par de semanas difíciles en las que ha estado a la defensiva a causa de su negativa a revelar sus declaraciones de impuestos anteriores a 2010 y los ataques a su actuación al frente de la entidad financiera Bain Capital, a la que se acusa de beneficiarse destruyendo empresas estadounidenses y relocalizando puestos de trabajo en el extranjero.
La ofensiva demócrata en este flanco a tenido sus frutos, como la misma encuesta del The New York Times y CBS señala al constatar que un 53% piensa que Romney favorecerá más a los ricos o la de USA Today/Gallup, en la que un 54% considera que el candidato republicano debe ofrecer más datos sobre sus impuestos.
Sin embargo, aunque el votante parece estar de acuerdo con Obama en que Romney es un miembro de las élites económicas poco preocupado por el ciudadano común, todo eso le importa un pepino mientras la economía siga sin mejorar sustancialmente.
La anémica recuperación es la enorme piedra que lastra las aspiraciones demócratas de mantener la Casa Blanca. Tal vez, además de decir que Romney es malo, la campaña de Obama debería explicar mejor por qué el actual Presidente es bueno y qué piensa hacer diferente a partir de noviembre si es reelecto.
Ya que empezamos en inglés, acabemos igual: el "Yes, we can it's no longer enough".
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