
Vientos del norte
La victoria republicana en Wisconsin y las malas noticias económicas son un revés para Obama.
Barack Obama no estaba en la papeleta electoral, ni siquiera se acercó a Wisconsin para hacer campaña, pero el fracaso de los esfuerzos demócratas por revocar el mandato del gobernador republicano de ese estado norteño significa un revés para el Presidente.
El triunfo de Scott Walker, que ha logrado mantener el puesto en un estado tradicionalmente demócrata, supone una señal de alerta para los asesores del mandatario y un buen augurio para su rival republicano, Mitt Romney.
Walker encarna todo lo que los demócratas odian: una férrea ideología conservadora, excelentes lazos con los poderes económicos y generosos donantes, por lo era un blanco perfecto para el argumento demócrata de que los republicanos solo velan por los intereses de los ricos y dejan de lado al resto.
Sin embargo, los votantes generalmente centristas de Wisconsin desestimaron esas explicaciones y con su sufragio refrendaron la polémica ley impulsada por el Gobernador de derogar el derecho a la negociación colectiva de los sindicatos de funcionarios, posiblemente el mayor golpe contra las uniones en décadas.
Ayudó que Walker contara con mucho más dinero, gran parte llegado de fuera del estado, para financiar la defensa de su puesto y alzarse como un "valiente" defensor de los contribuyentes frente a los privilegios que quieren mantener los empleados públicos a costa del dinero público.
Pese a que Romney tampoco se paseó por Wisconsin y mantuvo una prudente distancia, no tardó ni un minuto en divulgar un comunicado de prensa aplaudiendo la victoria republicana y alabando al Gobernador. Sin duda, su equipo ya le debe estar preparando visitas a Wisconsin, un estado que Obama ganó con holgura hace cuatro años y que no ha votado a favor de un candidato a la Casa Blanca republicano en casi tres décadas.
Obviamente lo sucedido en ese estado norteño no es completamente extrapolable al resto del país, ni señala el camino a la victoria de Romney. Pero sí se une a los malos datos económicos, particularmente del desempleo, que apuntan a una mayor desaceleración de la débil recuperación económica.
De hecho, más que Walker y Romney, el gran rival de Obama a estas alturas parece ser la incapacidad de la Unión Europea de enderezar el rumbo de la grave crisis fiscal que lleva largos meses sacudiendo la economía del planeta. La campaña parece pasar tanto por Milwaukee como por Berlín.
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