Barack Obama

El presidente Barack Obama habla en la escuela secundaria James C. Wright, en Madison, Wisconsin, el miércoles, 4 de noviembre del 2009. (AP foto/Andy Manis)

Harry Reid, Charles Schumer, Patty Murray

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, habla con la prensa en el Capitolio el martes, 3 de noviembre del 2009. (AP Photo/Harry Hamburg)

WASHINGTON (AP) — Las demoras no son algo bueno para los políticos que buscan impulsar leyes, por lo que la posibilidad de que el Congreso no finalice sus debates sobre la reforma de salud este año es otra frustración para el presidente Barack Obama y sus aliados.

Incluso si eso no hunde la reforma, una demora pudiera crear nuevas incertidumbres y retrasar otras prioridades en la agenda nacional. Además, daría a los oponentes la oportunidad de derrotar a los nerviosos legisladores demócratas en los comicios del 2010.

Incluso a algunos representantes demócratas con escaños seguros no les gusta la idea de votar sobre una propuesta de ley tan controvertida hasta estar seguros de que el Senado hará lo mismo.

Para incrementar el nerviosismo entre los demócratas, el partido perdió el martes las elecciones de gobernador en los estados de Virginia y Nueva Jersey, donde los votantes independientes apoyaron a los republicanos. El resultado pudiera hacer que representantes demócratas en distritos disputados comiencen a titubear respecto a la agenda de Obama, incluyendo la reforma de salud.

La presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, rechazó esa noción el miércoles y se centró en la victoria del partido en dos elecciones especiales del Congreso.

"Desde nuestro puesto de vista, ganó un candidato que apoya la reforma de salud, y en sus declaraciones anoche dijo que esa fue una victoria para la reforma de salud y otras iniciativas por el pueblo estadounidense", dijo Pelosi. "Así que desde nuestro punto de vista conseguimos votos anoche, uno en California y uno en Nueva York".

Obama ya sufrió una decepcionante postergación este año, cuando ambas cámaras no consiguieron aprobar leyes separadas antes del receso de agosto. Sus opositores usaron la pausa para criticar los propuestos cambios al sistema de salud en estridentes reuniones públicas.

Es improbable que los demócratas sean sorprendidos nuevamente con la guardia baja si la batalla legislativa se extiende más allá de Navidad, pero cualquier demora da a los oponentes más tiempo para organizarse y hacer campaña.

Nuevas interrogantes surgieron el martes cuando el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, le dio a reporteros en el Capitolio que no podía prometer que la propuesta de reforma sería aprobada este año.

"No nos vamos a dejar atar por plazo alguno. Necesitamos realizar el mejor trabajo posible para el pueblo estadounidense", afirmó Reid después de concluir una reunión semanal de los legisladores demócratas.

Un par de horas más tarde, el portavoz de Reid, Jim Manley, emitió una declaración más optimista.

"Nuestro objetivo continúa siendo el mismo. Deseamos realizar la reforma de salud este año, y estamos cobrando un impulso sin precedentes para lograrlo. No existe ninguna razón por la cual no podamos tener un debate transparente y minucioso en el Senado y que podamos enviarle un proyecto de ley final al presidente para Navidad", destacó.

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