Teresa Bouza

Washington, 4 nov (EFE).- Los análisis de la victoria republicana en Virginia y Nueva Jersey indican que los demócratas no movilizaron a los jóvenes, hispanos, afroamericanos y en general a los votantes independientes que impulsaron a Barack Obama al poder.

Los sondeos a pie de urna muestran que, a diferencia del año pasado, los independientes apoyaron tanto al candidato republicano a la gobernación de Nueva Jersey, Christopher Christie, como al aspirante y ganador en Virginia, Robert McDonnell.

Según esos sondeos, McDonnell capturó el 62 por ciento del voto independiente, mientras que el aspirante demócrata Creigh Deeds logró sólo el 37 por ciento.

Similar situación se produjo en Nueva Jersey, donde Christie atrajo al 60 por ciento de los independientes, frente al alrededor del 30 por ciento del hasta ahora gobernador del estado, el demócrata Jon Corzine.

Aun así y en una muestra del escaso entusiasmo suscitado por estos comicios, los independientes representaron tan sólo el 29 por ciento de los votantes en Virginia y el 28 en Nueva Jersey.

El interés fue todavía menor entre los hispanos, que representaron tan sólo el nueve por ciento del electorado en Nueva Jersey. En Virginia, según los datos preliminares, el porcentaje rondó el seis por ciento.

Las cifras representan, en opinión de los expertos, una señal de alerta para los demócratas de cara a las elecciones legislativas del próximo año.

Además, plantean interrogantes sobre la influencia de Obama -que hizo campaña en Virginia y sobre todo en Nueva Jersey a favor de los demócratas- en la movilización de las bases del partido.

Los republicanos, de hecho, han tratado de presentar su doble victoria electoral como un fracaso de las políticas de Obama, aunque varias encuestas realizadas por la cadena de televisión estadounidense CNN desbaratan esa teoría.

Así, un 56 por ciento de los votantes en Virginia aseguró que Obama no fue un factor en su sufragio y el 60 por ciento afirmó lo mismo en Nueva Jersey.

A pesar de eso, buena parte de los analistas coinciden hoy en señalar que los resultados y la apatía electoral son negativos tanto para los demócratas como para Obama, que llegó a la presidencia hace un año tras ilusionar al país con su mensaje de cambio y esperanza.

"Esta es una elección que refleja descontento", dijo Peter Hart, encuestador demócrata del diario "The Wall Street Journal".

"Es una elección en la que los que están en el poder pierden, los que están fuera ganan y en ese sentido es más una prolongación de lo ocurrido en 2008 que una transición a algo nuevo", añadió.

La Casa Blanca, mientras tanto, insistió hoy en que los electores de Virginia y Nueva Jersey se pronunciaron el martes sobre "asuntos muy locales que no tenían nada que ver con el presidente".

Las elecciones a gobernador de los dos estados coincidieron con varios comicios locales en el país, en los que los que se eligieron los alcaldes de ciudades como Nueva York y Atlanta y legisladores en Nueva York y California para cubrir vacantes en el Congreso.

Además, los votantes en Maine anularon una ley que extendía los derechos de los matrimonios heterosexuales a las parejas gay y los de Ohio dieron luz verde a la instalación de casinos en el estado.

Se espera, por lo demás, que los resultados contribuyan a impulsar los ánimos en el Partido Republicano tras la aplastante derrota electoral del año pasado.

Aun así, la historia sugiere que las contiendas de ayer no son necesariamente un anticipo de lo que se avecina en los mucho más relevantes comicios legislativos de finales del año que viene en los que se elegirán 39 gobernadores y se renovarán 38 escaños del Senado y el total de la Cámara de Representantes. EFE

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