Un helicóptero AH-1W Super Cobra durante un vuelo de vigilancia el 26 de mayo del 2009. Un helicóptero similar al de la imagen chocó en vuelo con un avión de la Guardia Costera cerca de la costa sur de California el jueves 29 de octubre del 2009. (Foto AP/US Navy - Kristopher Wilson)

Un helicóptero AH-1W Super Cobra durante un vuelo de vigilancia el 26 de mayo del 2009. Un helicóptero similar al de la imagen chocó en vuelo con un avión de la Guardia Costera cerca de la costa sur de California el jueves 29 de octubre del 2009. (Foto AP/US Navy - Kristopher Wilson)

SAN DIEGO (AP) — Las familias de nueve militares desaparecidos en el mar conservaban el sábado la esperanza de que sus seres queridos hubieran sobrevivido a una colisión entre un avión de la Guardia Costera y un helicóptero del Cuerpo de Infantes de Marina, pese a que el segundo día de búsqueda no dio con los accidentados.

Jennifer Wiegandt Seidman confió en que su marido, el suboficial John Seidman, llevara puesto un traje térmico cuando cayó al Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, donde las temperaturas eran de unos 15 grados centígrados (60 Fahrenheit).

Seidman es ingeniero aeronáutico, con 23 años de carrera en la Guardia Costera.

"No quiero pensar lo peor", dijo Seidman en la casa de la pareja en Carmichael, California. "John sabe lo que hace, tiene buena condición física y es muy inteligente. Las autoridades nos dicen que siguen buscando".

Los Seidman se casaron en el 2001. Seidman, de 43 años, es padrastro de tres niños, de 10, 12 y 13 años, dijo su esposa.

"No quiero hablar de él como si se hubiera ido", añadió, tratando de contener las lágrimas.

Pero la posibilidad de que los desaparecidos se encontraran con vida parecía más lejana para los participantes en la operación de rescate. El sábado, los helicópteros de la Guardia Costera iban y venían desde una plataforma aeronáutica cercana a una avenida junto al mar, en la que suelen ejercitarse atletas y ciclistas, unas 48 horas después de que las aeronaves chocaron, alrededor de las 19.10 del jueves.

Seis embarcaciones de la Guardia Costera, tres barcos de la Armada y varios helicópteros seguían recorriendo un área de 1.036 kilómetros cuadrados (644 millas cuadradas) en el océano, pero las labores se concentraban en una zona donde aparecieron restos de las aeronaves, a unos 80 kilómetros (50 millas) de la costa de San Diego. Pese al hallazgo de esos fragmentos, no se había encontrado ninguna señal de sobrevivientes ni de cadáveres.

Las autoridades seguían considerando que la misión era de rescate, no de recuperación de cadáveres, aseguró el sábado la suboficial de la Guardia Cotera Jetta Disco.

La colisión del jueves involucró un avión C-130 de la Guardia Costera, con siete tripulantes a bordo, y un helicóptero AH-1W Super Cobra de los infantes de marina, con dos ocupantes. El helicóptero volaba en formación cerca de la Isla de San Clemente, donde se encuentran campos de entrenamiento de la Armada, para maniobras anfibias, aeronáuticas, de tierra y subacuáticas.

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