
La líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi habla en una conferencia de prensa sobre la reforma de salud ante el Capitolio en Washington, el jueves 29 de octubre de 2009. (Foto AP/Alex Brandon)
WASHINGTON (AP) — Aunque no parece gustarles, muchos miembros progresistas de la Cámara de Representantes lucen prestos a dar su voto a una propuesta consensuada de reforma de salud, por los que los líderes demócratas del Congreso estarían encaminados a entregarle al presidente Barack Obama la nueva ley que pidió.
Tras insistir durante meses en que sólo votarían por el proyecto si incluía el seguro de salud ofrecido por el gobierno en su versión más fuerte posible, los legisladores progresistas están dejando de lado su decepción respecto de la alternativa más liviana del proyecto actual para sumarse a la oportunidad histórica de reformar el sistema de salud estadounidense.
"El texto actual es mucho más débil que lo que yo hubiera preferido y creo que lo mismo pasa con el bloque progresista", dijo el viernes el representante demócrata Emanuel Cleaver, integrante de la Asamblea de Congresistas Negros. "Pero porque no vine aquí a participar de bloqueos y controversias, dije a los líderes que estoy dispuesto a ceder".
Obama les dijo a los legisladores progresistas en privado que deberían considerar el proyecto una victoria.
El jueves por la noche, los líderes de los bloques de progresistas, negros, hispanos y estadounidenses con raíces en la región Asia-Pacífico se reunieron en la Casa Blanca con Obama, quien elogió su esfuerzo y escuchó sus comentarios.
"Nos miró y dijo: 'Ustedes deberían andar como ganadores porque lograron volver a incorporar la opción del seguro público''', dijo el representante Mike Honda, en referencia a que la posibilidad de que se creara un seguro de salud provisto por el estado no tenía muchas esperanzas luego de una serie de protestas estridentes en asambleas públicas en agosto.
El debate en el pleno de la Cámara baja podría comenzar a fines de la semana próxima. El ambicioso proyecto de reforma daría cobertura de salud a 96% de la población, exigiría nuevos requisitos de contratar un seguro de salud a individuos y empresas y proveería subsidios a la gente de bajos ingresos.
El proyecto incluye un plan de salud público que les pagaría a sus proveedores y hospitales cuotas que negociará el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Los legisladores progresistas habían propuesto que esas tarifas se fijaran de acuerdo con los pagos del programa para ancianos Medicare, lo que según ellos hubiera representado costos más bajos para los consumidores y para el gobierno. Sin embargo, al final prevalecieron los temores de los congresistas moderados, de que esos pagos menores perjudicarían a los hospitales y proveedores, a pesar de que la líder de la Cámara Nancy Pelosi había apoyado la versión progresista.
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Los periodistas de The Associated Press Ben Evans y Ricardo Alonso Zaldivar en Washington y Clarke Canfield en Portland, Maine, contribuyeron a este despacho.
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