
BBC Mundo
"Expresidente de Honduras Manuel Zelaya"
El disidente chino Chen Guangcheng salió de la embajada de EE.UU. en Pekín tras haber permanecido refugiado en ella por más de una semana. Chen dejó la delegación diplomática el miércoles rumbo a un hospital para realizarse chequeos médicos.
Funcionarios del gobierno de China han acusado a los estadounidenses de violar la ley y exigen una disculpa oficial.
El abogado de Chen asegura que su representado es 'libre', tras haber pasado varios años bajo arresto domiciliario hasta su repentino escape hacia la sede diplomática estadounidense la semana pasada.
Chen es el segundo ciudadano chino en las últimas semanas que solicita refugio a los diplomáticos estadounidenses acreditados en China.
En febrero el exjefe de policía Wang Lijun se asiló en el consulado de EE.UU. en Chengdu.
Convención de Viena
La Convención sobre Relaciones Diplomáticas de Viena, sancionada en 1961, codificó conceptos y costumbres sobre la inviolabilidad de las sedes diplomáticas que habían funcionado durante siglos como 'pacto de caballeros' entre los estados y que progresivamente fue reglamentándose en convenios y convenios bilaterales.
Entró en vigencia en 1964, tras ser complementada con la Convención sobre Relaciones Consulares, y es considerado el texto básico que rige las relaciones internacionales incluso para países que no son firmantes del acuerdo, donde se aplica como derecho internacional consuetudinario.
Entre otros aspectos sobre el funcionamiento de las representaciones diplomáticas, la Convención establece que las policías locales y las fuerzas de seguridad no pueden ingresar al recinto de una embajada salvo que obtengan el permiso expreso del embajador.
Los jefes de la delegación pueden conceder el refugio a una persona en el caso que juzguen que esta tiene razones para buscar protección.
Además, los acuerdos sobre derechos humanos proporcionan una capa adicional de protección, como la Convención Europea de Derechos Humanos, la Convención Interamericana o la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos.
Eso implica que una embajada está obligada a considerar si el solicitante de asilo corre riesgo de morir o ser herido si es devuelto a las autoridades locales.
Caso Chen
En el caso de Chen, no se sabe cómo entró a la delegación: si se presentó por sus propios medios o si fue ayudado por diplomáticos estadounidenses para sortear la custodia del edificio.
'Si se considera que Chen era un fugitivo de la justicia y fue metido clandestinamente, entonces los funcionarios de la embajada serían culpables de violar leyes locales', dijo a la BBC Colin Warbrick, especialista en derecho internacional de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra.
Warbrick aclara que aunque los diplomáticos disfrutan de inmunidad, están obligados a cumplir con las leyes locales.
Sin embargo, los corresponsales en China explican que Chen estaba bajo un arresto domiciliario particular impuesto por las autoridades de su pueblo y no por una corte, por lo que no podría calificarse como fugitivo.
El asilo en América Latina
Manuel Zelaya
América Latina tiene una larga tradición de acogida a políticos en problemas, algunos escapando de gobiernos autoritarios, otros alegando persecución, aún en el caso de países considerados democráticos.
El incidente más reciente fue el del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien el 21 de septiembre de 2009, tras ser destituido y expulsado del país, regresó clandestinamente a Tegucigalpa y se refugió en la embajada de Brasil.
La llegada de Zelaya complicó más las relaciones entre el gobierno de facto presidido por Roberto Michelleti y el de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, que de hecho no reconocía a los nuevos gobernantes hondureños.
El que ningún país del continente reconociera en ese momento al gobierno de Michelleti complicó cualquier negociación sobre el estatus del refugiado, quien era reconocido como el presidente legítimo del país.
Al final, después de tres meses refugiado, un acuerdo con el recién elegido presidente Porfirio Lobo, permitió la salida de Zelaya rumbo a República Dominicana el 27 de enero de 2010.
Haya de la Torre
El caso más emblemático para la región, por su impacto en la jurisprudencia posterior, fue el del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), quien en 1949 se refugió en la embajada de Colombia en Lima.
Haya era solicitado por el general Manuel Odría, quien acababa de alcanzar el poder mediante un golpe de estado, y se negaba a darle el salvoconducto para que saliera del país.
En noviembre de 1950, la Corte Internacional de Justicia falló que el gobierno peruano no había logrado determinar que Haya de la Torre fuera un 'delincuente común' y que no se le buscaba por razones políticas y que por tanto el asilo otorgado por Colombia al político peruano era procedente.
En 1954 finalmente se le permite viajar a México, donde vivirá hasta su regreso a Perú en 1957.
La sentencia de la Corte en su caso sirvió de base para el Tratado de Caracas de 1954 y su Convención sobre asilo diplomático, que invirtió la llamada 'carga de la prueba' y dejó en manos de los Estados receptores calificar la condición del aspirante a asilo.
Manuel Noriega
Cuando el 20 de diciembre de 1989 las fuerzas estadounidenses invadieron Panamá, el entonces presidente, general Manuel Antonio Noriega, buscó refugio en la sede de la Nunciatura Apostólica.
Las tropas invasoras respetaron la extraterritorialidad de la representación vaticana, pero establecieron un control de seguridad en sus alrededores y lanzaron una operación de acoso virtual que concluyó con la entrega del gobernante depuesto el 2 de enero de 1990.
En lo que pasó a conocerse como el 'asedio del rock'n'roll', los estadounidenses montaron un poderoso sistema de sonido en el que pusieron música estridente las 24 horas del día en una estrategia de guerra psicológica destinada a irritar al militar, cuyo rechazo por la música rock era ampliamente conocido.
Ante una comunicación del Departamento de Estado exigiendo la entrega de Noriega, el Vaticano respondió que no entregaría al militar, además la Santa Sede se quejó del acoso musical a su representación y el 30 de diciembre la música cesó.
Finalmente el nuncio Jose Sebastian Laboa logró convencer a Noriega que la única salida era salir de la nunciatura por sus propios medios.
Según dijo Laboa en una entrevista con la revista Timeen 1990, le explicó al general que de negarse él se trasladaría con su personal a otro edificio y lo declararía como nueva representación del Vaticano, quitándole toda protección legal.
BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.































