
Foto AP/Paul Sakuma
Un soldado pasa junto a un monumento en honor de los militares de Fort Hood muertos en guerras en el extranjero, en Killeen, Texas, el sábado 7 de noviembre de 2009. (Foto AP/Paul Sakuma)

Foto AP/Steven Doll, Killeen Daily Herald
Un soldado reza en una ceremonia de recuerdo el viernes, 6 de noviembre del 2009, e, el estadio de Fort Hood, en Texas, por las víctimas del ataque perpetrado el jueves por un militar islamista. (Foto AP/Steven Doll, Killeen Daily Herald)
FORT HOOD, Texas, EE.UU. (AP) — Quienes conocieron en la universidad a Nidal Malik Hasan, que según las autoridades mató a 13 personas e hirió a 29 en un ataque a balazos en la base de Fort Hood, dicen que había señales claras de que el joven siquiatra militar no encajaba en las fuerzas armadas.
Una fue su exposición en una clase, en que justificó los atentados suicidas. Otra fueron sus comentarios a compañeros sobre la persecución que según él enfrentaban los musulmanes en la vida militar. También sostuvo conversaciones incoherentes con el líder de una mezquita.
Tras llegar a Fort Hood, Hasan se sentía conflictuado sobre lo que debía decirles a los soldados musulmanes sobre las guerras en Irak y Afganistán. Buscó consejo en Osman Danquah, cofundador de la Comunidad Islámica del Gran Killeen, quien terminó alarmado, según le dijo el sábado a The Associated Press.
"Le dije: 'Hay algo en ti que está mal''', dijo Danquah. "No me pareció que estuviera hablando sobre sí mismo, pero había algo que simplemente no parecía estar bien".
Danquah supuso que los jefes de Hasan sabían sobre sus dudas, las que eran conocidas desde hacía más de un año para los compañeros de éste en un programa de posgrado de medicina militar. Los estudiantes se habían quejado ante los profesores sobre la "propaganda anti-estadounidense" de Hasan, pero dijeron que no presentaron una queja escrita por miedo a dar la impresión de que discriminaban a un musulmán.
"El sistema no está haciendo lo que debe hacer", dijo el doctor Val Finnell, quien estudió con Hasan entre el 2007 y el 2008 en la Universidad de Ciencias de la Salud de los Servicios Militares. "Al menos deberían haberlo enfrentado sobre esas creencias, le deberían haber dicho que se detuviera, que se alineara o se fuera".
Los investigadores militares seguían señalando a Hasan como el único sospechoso en el tiroteo la noche del sábado pero no dijeron cuándo presentarán cargos en su contra. "No hemos determinado aún un motivo para el tiroteo", dijo el vocero del Comando Investigador Criminal del Ejército, Chris Grey.
Hasan, que presuntamente gritó "Alá es grande" en árabe antes de empezar a disparar, no ha sido interrogado aún. Sufrió heridas serias al recibir balazos de la policía y fue transferido al Centro Médico del Ejército Brooke en San Antonio, donde el sábado por la noche ya le habían retirado el respirador artificial, dijeron funcionarios.
Los familiares de Hasan, sin embargo, dijeron que era incapaz de cometer un acto semejante y que era un doctor dedicado y musulmán devoto que nunca dio señales de que podría reaccionar con violencia.
"Conocí a mi hermano Nidal como una persona pacífica, amorosa y compasiva que mostró un gran interés en el campo médico y en ayudar a los demás", dijo Eyad Hasan en un comunicado. "Nunca cometió un acto de violencia y siempre se lo conoció como un buen ciudadano, cumplidor de la ley".
Los vecinos del siquiatra también lo señalaron como una persona amable que perdonó a un soldado que había roto una calcomanía de su auto que decía "Alá es amor". La coronel Kimberly Kesling, oficial superior del Centro Médico del Ejército Darnall en Fort Hood, dijo que Hasan era un hombre silencioso, muy trabajador que brindaba cuidados excelentes a sus pacientes.
Aún así, la investigación del peor tiroteo en una base militar en Estados Unidos muestra a un hombre que se oponía con vehemencia a las guerras en Irak y Afganistán, que intentaba zafarse de su próxima partida hacia éste último país y que había tenido problemas en su trabajo como siquiatra militar.
Su primo Mohamed Malik Hasan, de 24 años, le dijo a AP en su casa en las afueras de Ramala, en territorio palestino, que Hasan había contratado a un abogado para que lo liberara de su compromiso con el Ejército.
"El les dijo que como musulmán comprometido con sus plegarias era blanco de discriminación y no lo trataban como lo merecía un oficial y un estadounidense", dijo.
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Los periodistas de The Associated Press Dalia Nammari en Ramalá, y Richard Lardner, Pamela Hess y Jessica Gresko en Washington contribuyeron a este despacho.
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